Cuatro
de la madrugada y pasa… como pasa todo, la noche. El sueño se ha ido, no hay apenas ruidos, sólo la
cabeza dando vueltas y el corazón en una isla, la isla blanca. No me siento a gusto
ya en ningún sitio, pasa la noche y va dejando atrás todo lo soñado, todo lo
sentido, y el día trae más tiempo para pensar, más día para saber porqué estás
o no estás. ¿Tarde ya? ¿o temprano? según lo quieras mirar, pero casi todo o
nada por pasar. ¿Qué me deparará el día? ¿A quién conoceré? ¿Qué cambiará mi
vida?, siempre hay un día detrás de la noche en el que conoces a alguien y
cambia algo, o se mueve algo.
¿Por qué no sigue la noche tranquila? Sin
dejar paso al día, ese al que casi todo el mundo teme y el que no, se lo pone
por montera. Noche mágica en la que los pensamientos se agolpan y quieren
salir, salir de paseo a dar una vuelta por las calles tranquilas, esas calles
en las que casi todo el mundo sueña, otros trabajan para que se te haga mas
sencillo el día, para que todo funcione, todo esté cuando amanezca, todo esté
en su sitio y no falte de nada. Sólo duermen los sentimientos, o se sueña con
cosas peores o mejores.
Noche
oscura y lluviosa en la que pasearía por tus calles buscando ¿qué? o el ¿por
qué?
Sigue
lloviendo y no cambia casi nada, sólo el pensamiento era melancólico y ahora
pasa a ser triste, pues la noche con su dulzura no acaba, no termina, sólo se
alarga la agonía. ¿Cuándo dejarás paso al día?..... A ese día de la vida alegre
o, como, mínimo llevadera. Ese día en que la paz del espíritu deje que la noche
no sea larga, triste y en vela, ¡ay …noche Mágica, enamorada del día y sin poder verla!..... Haces al que se
enamora pasarlo mal, pues tú te
enamoraste del día y sólo os rozáis las manos a las claras del alba, y al que
se enamora lo tienes en vela hasta esa misma hora en la que tú rozas y
acaricias el día.
M.G.S. 15 febrero 2010